Última publicación: 14 de septiembre de 2026314 artículosRSS
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Remesas hacia México: lo que las familias hispanas deben vigilar este año

Cuando una familia en Oaxaca o Guerrero recibe la transferencia mensual desde Estados Unidos, rara vez piensa en las cifras macroeconómicas que la rodean. Pero este año hay movimientos concretos que conviene seguir de cerca: el ritmo de crecimiento de las…

Remesas hacia México: lo que las familias hispanas deben vigilar este año

Cuando una familia en Oaxaca o Guerrero recibe la transferencia mensual desde Estados Unidos, rara vez piensa en las cifras macroeconómicas que la rodean. Pero este año hay movimientos concretos que conviene seguir de cerca: el ritmo de crecimiento de las remesas se está desacelerando y, en paralelo, han vuelto a aparecer propuestas políticas para gravar estos envíos. Para quien depende de ese dinero para pagar la renta o la despensa, la diferencia entre un crecimiento del 8% y uno del 3% no es un dato abstracto: se traduce en cuánto llega realmente a la cuenta.

Por qué el flujo de remesas pierde velocidad

El dinero enviado desde Estados Unidos a México sigue siendo un pilar para millones de hogares. Se espera que en 2024 el monto total alcance los 65.000 millones de dólares, una cifra que impresiona. Pero la tendencia ya no es la de años anteriores. En 2023 el crecimiento fue del 8% respecto al año previo; para este año, los pronósticos hablan de un aumento de apenas el 3%.

Remesas hacia México: lo que las familias hispanas deben vigilar este año
Remesas hacia México: lo que las familias hispanas deben vigilar este año

La razón principal no es un cambio de hábitos de quienes envían, sino la inflación que sigue presionando el bolsillo de los migrantes en Estados Unidos. Cuando sube el costo de la vivienda, la gasolina o los alimentos en el norte, el margen para enviar dinero al sur se reduce. Eso no significa que los envíos vayan a detenerse: el volumen se mantiene, pero crece menos. Para las familias receptoras, la recomendación práctica es no planificar el presupuesto doméstico asumiendo que cada año llegará más dinero que el anterior.

La sombra de un impuesto del 10% sobre las remesas

Mientras tanto, en el terreno político estadounidense resurgen iniciativas que buscan poner un costo adicional a estos envíos. La más reciente y de mayor calado es la propuesta presentada por J.D. Vance, senador por Ohio y candidato a la vicepresidencia en la fórmula de Donald Trump. Su proyecto de ley, conocido por sus siglas en inglés WIRED, plantea un impuesto del 10% a las remesas que salen de Estados Unidos.

El argumento de Vance es que una parte de ese dinero termina en manos de grupos criminales y que la medida serviría para desincentivar la inmigración irregular y reducir el financiamiento de los cárteles. Los fondos recaudados se destinarían a proteger la frontera. La propuesta ya fue remitida al Congreso, aunque su futuro es incierto.

No es la primera vez que se intenta algo así. Donald Trump ya lo planteó en 2017 con un impuesto del 2% que se usaría para construir el muro fronterizo, y la idea no prosperó. Pero el hecho de que vuelva a la agenda en plena campaña electoral obliga a las familias hispanas a estar atentas, porque una medida de este tipo tendría un impacto directo y visible en cada transferencia.

Remesas hacia México: lo que las familias hispanas deben vigilar este año
Remesas hacia México: lo que las familias hispanas deben vigilar este año

Si se aprobara una tasa del 10%, una remesa de 300 dólares costaría 30 dólares adicionales solo en impuestos, una cantidad que muchas familias no pueden absorber sin recortar otros gastos.

Lo que ya ocurre en Oklahoma y qué significa para los migrantes

Para dimensionar lo que implicaría una medida federal, conviene mirar el único caso que ya está en vigor en el país. Desde 2009, el estado de Oklahoma cobra una tasa a las remesas con destino a otros países. El esquema es el siguiente:

Monto de la remesa Tasa aplicada en Oklahoma Ejemplo práctico
Menos de 500 dólares 5 dólares fijos Enviar 300 dólares cuesta 305
500 dólares o más 1% del monto Enviar 1.000 dólares cuesta 1.010

La propuesta de Vance va mucho más lejos que el modelo de Oklahoma, con una tasa fija del 10% sin importar el monto. Si bien hoy es solo un proyecto de ley, su sola existencia genera incertidumbre. Para quien envía dinero cada quincena, la lección es clara: conviene informarse sobre el estatus de estas iniciativas y, sobre todo, comparar los costos de los distintos canales de envío, porque las comisiones y los tipos de cambio varían más de lo que se cree.

La desaceleración del crecimiento de las remesas y las amenazas políticas de gravarlas son dos frentes que las familias hispanas deben vigilar este año. La recomendación concreta es revisar periódicamente el presupuesto familiar sin dar por sentado que el ingreso del norte seguirá aumentando al mismo ritmo, y mantenerse informadas sobre las propuestas legislativas que puedan afectar el costo de cada envío. El dinero que cruza la frontera es demasiado importante para dejarlo al azar.

Por Sofia Álvarez · Ver sus publicaciones →